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El Ascenso de Urza | 📚5ª Parte Saga de Urza📚

Buenas apasionados del Lore!!!, con ustedes de nuevo, vuestro viejuno CuraCapao. En el capítulo de hoy seguiremos con la historia de Urza. Obsesionado con los Thran ha encontrado un libro de ellos, pero debe ganarse la mano de la hija del Señor Feudal para conseguirlo. ¿Podrá conseguirlo? De momento ha convencido a Rusho para que le subvencione los materiales para construir una maquina, si aun no has leído el capítulo anterior puedes verlo en la 4ª Parte de la Saga de Urza.

 

Los Planos del Ornitoptero

La primera compra que hizo el relojero fueron pergaminos y plumas para el joven. Urza se pegó toda la noche esbozando los ornitopteros y pagina tras pagina como manejar las palancas del piloto, la cabina, las poleas y todo lo necesario para hacerlo funcionar.

Rusho quedó asombrado, era fantástico, todo esto provenía del tranquilo erudito que había estado arreglando sus relojes. Un mono entrenado podría construir los Ornitpteros con esos planos. ”Maravilloso” murmuró.

Urza sonrió pero Rusho no sabia decir si fue por sus cumplidos o por su trabajo actual. Colocaron cortinas en la parte trasera de la tienda para que desde el exterior no pudiese verse nada, y Urza comenzó a crear una máquina nueva.

Parecía que construía una estatua suya para contrarrestar la de jade del señor feudal. Se veía como una bestia de perchas de metal, moldeado con la forma de un hombre. Sus miembros eran de metal, cruzados con remaches. Su torso hecho de metal delgado y madera de raíces largas, y giraba en la base de su columna vertebral. Cada uno de sus brazos caían de manera poco elegantes a cada uno de sus lados, como si fuera un gorila. Un tosco casco hacia de cabeza, el rostro estaba abierto dejando ver una maraña de cables y engranajes alrededor de una única joya brillante.

 

Urza habla en sueños

De pronto Rusho se le ocurrió que Urza había sonreído mas en las últimas semanas, mas que en los meses atrás, Rusho solo había hecho una sugerencia en todo el proceso “Creo que tiene las rodillas al revés”

“Se supone que son asi”, murmuró Urza sin esperar una respuesta. Se introdujo de nuevo e el pecho de la criatura con una llave.

Habían pasado casi dos meses desde que inició la creación de su versión del Su-chi, cuando Rusho le hizo una pregunta.

“¿Quien es Mhisra?”

Los dedos veloces de Urza dejaron caer la herramienta de corte y empalme al suelo.

“Alquien importante para tí supongo”, continuo el relojero.

Urza miró a Rusho y por un momento parecía haber en su mirada un destello de frialdad, el relojero tuvo miedo de haber perdido a Urza para siempre, pero pasado unos instantes esa mirada desapareció.

“¿Cómo sabes ese nombre?”

Rusho se aguantó la tentación de reírse. “Raras veces sueñas, pero cuando lo haces repites mucho ese nombre, y también el de Tocashia”.

“Tocasia”, le corrigió Urza. “Tocasia… era mi maestra. Esta muerta.”, “Mishra mi hermano” dijo en voz baja Urza.

“¿Está vivo?”

“Supongo, no sé. Nos separamos en medio de una relación poco amistosa.”

“Ah” dijo Rusho, sentía que había mucho mas escondido dentro de aquellas palabra, “Y te sientes mal por ello”.

“Me gustaría que hubiera algo que  pudiera haber hecho para cambiar las cosas”, dijo Urza. Rusho pensó que la declaración del joven posiblemente era cierta, pero había algo mas que no había dicho.

 

El Torneo

Era el tercer mes de la competición y para Kala todo estaba sucediendo de la misma manera que los dos primeros, una reunión de guerreros musculosos esperaban su turno para intentar lo imposible. Una vez mas eran menos que antes.

El primer día todo eran vítores y fiesta, ahora Kyla sintió que todo se estaba volviendo algo tedioso. Pasó revista y sintió un escalofrío, este grupo estaría bien detrás de un arado, pero en cuanto a material de liderazgo, carecían profundamente de él. Se encogió de hombros mentalmente, que mas da, después de la boda yo tomaría todas las decisiones importantes.

Uno a uno todos fueron cayendo, miró a su padre con el ceño fruncido, disgustado, sabia que el pensaba que podría haber levantado la estatua el mismo.

El mariscal se acercó, “Tenemos un candidato mas, pero es un poco inusual”, había 3 figuras una delgada, una obesa  una envuelta en una gran capa con capucha, que se erguía sobre las otras dos.

El señor feudal gruñó, “¿El mas grande?”.

“No mi señor, el delgado, él dice poder mover la estatua con la fuerza de su mente, si usted lo quiere y lo permite”.

Una mirada pasó por la cara del señor feudal. “Déjalo pero dile la pena por hacer perder el tiempo al señor feudal”.

 

El intento

El senescal se inclinó y se retiró. Kayla apreció que la figura delgada era atractiva, pero solo cuando se aproximó ,reconoció su rostro. Se evadió por un momento…Urza, ese era su nombre, por un momento se permitió pensar en una vida con ese hombre, no sería desagradable, pero se pregunto si podría mover de verdad la estatua con su mente, o se dejaría el cerebro en el proceso.

Urza se paró al lado de la estatua de jade, “Gracias a la corona por esta oportunidad de intentar la tarea que hasta ahora ha derrotado a todos. Voy a mover la estatua con la fuerza de mi mente”. Hubo un suspiro en el público cuando Urza retiro la capa, dejando al descubierto a la figura que había debajo.

“Yo construí esta máquina con mi mente”, dijo Urza, “Bueno mi mente y los recursos del caballero Rusho, fabricante de relojes excelentes, aquí presente”. “Veamos si lo que he construido con mi mente, puede mover su estatua”.

Urza dio una palmada a la enorme máquina, y esta se inclinó hacia adelante, por un momento Kayla pensó que le daría un cabezazo a la estatua, pero finalmente la cargó en peso y empezó a desplazarla por el patio.

urza

Hubo exclamaciones de asombro entre el público, tenía una marcha lenta, el peso de la estatua no era problema, pero los adoquines del patio vencían bajo el peso de ambas y dificultaba el caminar de esta. Empezó a escucharse chirríos provenientes de la máquina y Kayla pensó que pronto vería lo que sería el equivalente humano a un tirón en la ingle. Urza se colocó rápidamente al lado de ella examinando el problema y dando órdenes a gritos. El gran ser respondió y por fin llego al otro extremo soltando la estatua de Jade.

 

El enfado del Señor Feudal

La multitud estallo en aplausos, Kayla en pie también aplaudía, pero con una mirada su padre la detuvo.

Le tomó quince minutos al señor feudal detener sus maldiciones, y otros quince en comenzar a usar frases coherentes, todos a su alrededor esperaban a que se calmaran antes de aventurar cualquier opinión al respecto.

¡Que temeridad!, ¡Que insulto!, ¿Cómo se atreve ese…ese…” su boca se abrió y se cerro hasta que encontró la palabra adecuada, ¡Yerbajo!, ¡Ese yerbajo piensa que merece la mano de mi hija con un sucio truco de magia.!

“Bueno,” dijo el mariscal temblando, ”usted dijo que la mano de su hija iría a cambio de quien pudiera mover la estatua”. El señor feudal gruñó con fuerzas. “Y usted le dio permiso a intentarlo”, “ Dijo que usaría el poder de su mente para hacerlo”, dijo el senescal reuniendo fuerzas a medida que hablaba.

“¡Pero no lo hizo!”-gritó el señor feudal, ¡esa máquina a cuerda hizo todo el movimiento!

“Bueno”, dijo el mariscal, “Su hija puede casarse con la máquina”.

Kayla ahogó una sonrisa, pero la broma inspiró una cascada de obscenidades de parte de su padre. El senescal huyó ante el asalto.

¡Y tú!, dijo refiriéndose a su hija, “ ¿Qué tienes que decir a todo esto?.

urza

 

El veredicto de la Prueba

“¿Decir?, exclamó Kayla, de repente estaba indignada de ser el blanco de sus gritos y cargó contra su padre. “Yo no tenia ni voz ni voto cuando me ofreciste a ese marinero, ni cuando montaste este torneo para ofrecerme, porque ahora que has sido derrotado en uno de tus jueguecitos, de repente tengo algo que decir?

El señor feudal encogió los hombros sorprendido ante la reacción de su hija, de repente se hundió con la derrota.

“Tu eres el señor feudal de Kroog, puedes hacer lo que quieras, desterrarlo si lo prefieres. Pero si es mi opinión lo que pides, aquí está. Él es un rostro agradable, está en buena forma y parece brillante, no me importaría ser su esposa.”

El señor feudal frunció el ceño y Kayla no sabía si estaría pensando sobre el hecho de que Urza fuera su esposo , o sobre la idea de desterrarlo. De repente el mariscal apareció por la puerta pesada y dijo que alguien quería audiencia.

“¿Quién?, “el yerbajo?”, “Dile que aun no me he pronunciado sobre la legitimidad de su truco”.

“No, es su patrocinador”, respondió el mariscal.

 

La crucial intervención de Rusho

Cuando Rusho se levantó después de la tercera reverencia, aun no entendía como se había atrevido a hacer eso, dijo: “Su alteza y gracia, Conquistador de la Marca de las Espadas, Portador de Prosperidad, Maestro de nuestros dominios”.

El señor feudal movió la mano con impaciencia, mientras Kayla pensó si el relojero hablaría así en la vida real.

“Le traigo dos mensajes”, dijo Rusho, “El primero de mi favorecido asistente, el caballero Urza, el Argiviano. Urza entiende que decidiera rescindir su reto, pero estaría muy decepcionado si perdiera la compañía de su hermosa hija.

“¿Eso es todo?”, bramo el señor feudal.

“El primer mensaje si, y el segundo es de mi parte”, dijo el relojero, metió la mano en su chaleco y sacó un fajo de papeles. Se los entregó al mariscal, que a su vez al señor feudal.

“¿Y que es esto?”, dijo el gobernante pasando páginas y gruñendo.

“Planos mi alteza, los planos de una máquina volador, una maquina Argiviana que vuela diseñada por el joven y talentoso caballero Urza.”

El señor feudal miró los papeles por tercera vez, “el argiviano podría tener otros tesoros escondidos en su mente”, pensó para si mismo. ¿“Hija has dicho enserio cuando dijiste que no te importaría casarte con este talentoso… yerbajo”?

Kayla hizo un gesto, “He hablado con sinceridad  cuando he dicho que es el mejor candidato que he visto.”

“Muy bien pues entonces salgamos, y vayamos a felicitar a mi yerno”.

 

El Premio

La ceremonia fue vistosa, incluso para los estándares Yotianos. Fue tediosa y larga y Kayla no sabría decir en que momento del día se caso con Urza erudito de Argivia, nuevo Jefe artificiero  de Kroog.

Durante la noche de bodas, al fin a solas, Urza le reconoció que hablaba en sueños, cuando su esposa yacía dormida en la cama, Urza se aproximó a la dote, sacó un viejo libro lleno de glifos Thran en su lomo. El volumen de Jalum.

Urza llevo el libro a la mesa al otro lado de la habitación y empezó a leer.

 

Urza a conseguido cuanto quería, pasando de ser un pobre reparador de relojes a convertirse en la persona más importante del reino, casado con la princesa y con el poder de ser el Artificiero de kroog además de los secretos del libro de los Thran.

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