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El Destino de Urza

Buenas apasionados del Lore!!!, con ustedes de nuevo, vuestro viejuno CuraCapao. Os va a traer un nuevo capítulo de esta historia de hermanos que marcarían el antes y el después de Dominaria y todo el multiverso. Espero que os esté gustando tanto como a mí. Dejamos nuestra historia en un punto complicado. Urza y Mishra cada vez mas enfrentados en todo, distanciados y desconfiando uno del otro. Mishra una noche asediado por sus pesadillas internas y codiciando la piedra de su hermano, entra en la habitación de este dispuesto a robársela y desencadena una pelea con las piedras que termina destrozando el campamento y matando a Tocasia que intentaba mediar entre ellos. Mishra huye al desierto y Urza es aconsejado para que abandone el campamento. ¿Que habrá sido de nuestros hermanos? la historia avanza  para ver a donde han ido a parar ambos. Hoy veremos cual ha sido el destino de Urza …

 

Ciudad de Kroog

Kaila bin-Kroog, hija del señor de la guerra de la ciudad de Kroog, princesa de la nación de Yotia, y la mujer mas bella al este del imponente río Mardún, estaba de compras cuando se encontró con el extraño Argiviano. Había acudido con un propósito a través del barrio de los comerciantes.  El propósito lo tenía guadado en un pequeño monedero cerca de su pecho. No le había dicho a nadie el motivo de su viaje, ni si quiera a sus guardias encargados de protegerlas. Pero ella tenía un propósito y ese objetivo le hacía brincar a cada paso.

El Destino de Urza

 

La Relojería

La tienda del relojero era pequeña, incluso para los estándares de la zona comercial de Kroog. Los guardias se quedaron fuera, pero solo un acto de los dioses alejaría a la matrona, pegada siempre firmemente a ella. Kayla arrugó la nariz al entrar en la tienda, olía a madera y petróleo y otras cosas que ni podía, ni quería poner nombre.

Había ruido. El tic tac de un reloj es una distracción divertida. Diez de ellos son una irritación, y aquí había no menos de 20 colgando de las paredes. Era encantador y abrumador.

El fabricante de relojes era típico de su raza, bien alimentado, mas bien al borde de la obesidad, haciendo competencia con su propia matrona en peso. Además de robusto se estaba quedando calvo, llevaba un conjunto de anteojos Argivianos común a su oficio. Vestía un chaleco color aceituna de cuero, que o era de un pariente, o había sido comprado cuando el relojero era aún mas delgado.

 

“Mi más estimada Alteza”, farfulló el relojero, típico saludo hacia la princesa de Krog, los empleados de las tiendas se detenían ante su entrada inclinándose exageradamente y brumadoramente.

“ No puedo creer lo afortunado que somos al contar con su ilustre presencia adornando mi humilde tienda, me siento honrado, muy honrado”

“Usted hace relojes”, dijo ella con dulzura, y los ojos del relojero se iluminaron como si acabara de escuchar a los dioses.

“Si, si”, dijo enfáticamente. “Esta es la casa Rusho, sede de los Relojeros Rusho, ¿esta nuestra Radiante Majestad interesada en un mecanismo para observar el tiempo?”

“No”, dijo Kayla. De hecho, ella podía imaginar algo poco mas irritante que un reloj. Eso era necesario lo entendía, pero para los pobres y tristes que necesitaban estar en los sitios en un momento determinado, pero esto no se aplicaba a ella. Los eventos empezaban cuando ella llegaba.

 

El Reloj de la Reina

Dejo el monedero en el mostrador y lo abrió, “he aquí un articulo que requiere reparación. Era de mi madre pero no ha funcionado en años”. Extrajo una pequeña caja de plata de su bolso, estaba tan pulida y brillante que podía aspirar con el sol. Kayla miró su reflejo en la caja, ojos claros de color marrón profundo, un brillante pelo oscuro como el plumaje de un cuervo, labios indistinguibles. Le gustaba pensar que todo el mundo haría un escándalo por ella aunque no fuera hija del hombre mas poderoso de Yotia.

Se lo entregó al fabricante de relojes, quien lo recibió como si fuera un ratón vivo. El fabricante le dio varias vueltas, Kayla dedujo que el fabricante nunca había visto algo como esto. “ Se supone reproduce música” dijo Kayla.

“Sí” dijo el relojero rápidamente, “Por supuesto que lo hace”. respondió mientras cerraba la caja lentamente, “ Voy a llamar a mi asistente, ojos y manos jovenes” “¡Asistente”!, ¡”Ayudante!”.

Destino de Urza

El Ayudante del Relojero

El joven era alto pero no demasiado, delgado, pero no escuálido, y guapo, pero no de manera obvia. Su pelo era de color del oro blanco atado con una simple cola de caballo. Se encaminó al mostrador y dijo: ”En que puedo ayudaros señora”.

Al oír su acento Kayla se tranquilizó por partida doble. El tono cortante de sus palabras indicaba que era un Argiviano, y como tal no había aprendido a tratar a la realeza. En segundo lugar, pensó que un Argiviano sabía como tratar los artefactos y mecanismos antiguos.

El relojero le mostro la caja de plata. “Su majestad tiene un elemento que necesita ser reparado”, indicó haciendo énfasis en sus palabras para asegurarse que entendía con quien trataba. “ Es una caja de música.” El argiviano tomó la caja y la giró un par de veces. “¿ Y el problema es?.”

“ No funciona”, respondió el relojero, “ Se supone debe tocar música”.

Giró el dispositivo, presiono con ambos dedos la base y la caja hizo un chasquido fuerte y distintivo.

Kayla se sobresaltó al oír el chasquido, y el fabricante de relojes parecía que iba caerse muerto para siempre. ¿El aprendiz había roto una herencia familiar de valor incalculable?, pensó Kayla. Entonces vio lo que en realidad había hecho el joven, extraer un panel de la base de la caja.

“Aquí esta el problema”, dijo el Argiviano. “ El muelle principal se salió de su zócalo, espera”. Estuvo hurgando en la base que había extraído y se la entrego una vez montado de nuevo, la caja a la princesa. “Esto debería haberlo arreglado”.

 

Kayla abrió la caja y no paso nada. La matrona frunció el ceño profundamente. Kayla observo al desconocido y levantó una ceja inmaculadamente. EL relojero miraba furioso a su aprendiz. “Si has roto la caja de música a la princesa…”

“Bueno tiene que darle cuerda”, dijo el Argiviano tranquilamente, y Kayla notó un indicio de presunción en su voz. “Usted tiene la llave no?”.

“¿La llave?”, pregunto Kayla.

 

Urza

“Dejeme ver”, indico el Argiviano, rebusco en varios cajones y extrajo una hecha de metal, opaco, común, algo oxidada en un lado, y dio vueltas rápidas, la saco y luego le entregó la cajita a la princesa.

Kayla abrió la caja y una música suave de hojalata llenó la tienda. Por un momento se olvidó de los Tic tac incesantes que la rodeaban. Sonaba como duendes pequeños tocando campanas cristalinas. Parecía que había una melodía y una segunda mas suave debajo de la primera.

Ella sostuvo la caja y dijo “Escucho dos canciones”.

El argiviano asintió con la cabeza, “Es un contra tempo. Dos melodías diferentes en tiempos diferentes entrando y saliendo. Recuerdo haber tenido una caja de música como esta. Cuando era un niño, por supuesto, no tan elegante ni tan bien diseñada.”

Kayla sonrió, tomando el cumplido como una reflexión sobre ella. Cerro la caja y la música se detuvo.

“Gracias”, dijo.

“Llévese la llave con usted para darle cuerda”, el relojero interpuso su mano con una velocidad que parecía escapar de sus posibilidades, sostuvo la llave en alto y se la ofreció a la princesa. “¡La caja de música de Kroog con la llave de Rusho!”, dijo.

La princesa miro al Argiviano, “¿ Tu eres Rusho?”

El Argiviano sonrió, “No, el es Rusho, Yo soy Urza, podrás conseguir una llave de mejor aspecto en cualquier joyeria.”

“Gracias caballero Urza”, dijo ella con una sonrisa graciosa dirigida directamente al joven. Esa sonrisa habría derretido cortesanos y jóvenes y apuestos capitanes.

El caballero llamado Urza, le devolvió la sonrisa, al parecer impasible, y le dijo: “ Asegúrese de no darle demasiada cuerda. Eso es probablemente lo que hizo que el muelle se saliera la primera vez. Solo gire la llave hasta que encuentre un poco de resistencia.” Esta vez se dirigía a la matrona quien imaginaba se encargaba de tareas así. Como darle vueltas a una cajita de música.

 

Urza, el pragmatico

Kayla volvió a sonreír pero no ofreció su mano. Se deslizó fuera de la tienda, con la matrona pegada a su espalda. La obesa mujer frunció el ceño como no habiéndose enterado de lo que había pasado y dijo, “¿Entonces vamos a una joyería?”

“Todo a su tiempo, pero hoy no. He tenido suficientes compras para un paseo”, con esta respuesta todos, guardias, matrona, princesa, parásitos y gente de bien, dirigieron sus pasos de regreso al cuartel imperial y palacio de papá.

 

Dentro de la tienda, Rusho se mantuvo pegado a la ventana hasta que el sequito desapareció y todo pareció volver a la normalidad.

“¡La princesa de Kroog estuvo en mi tienda!”, dijo a si mismo frotándose las manos.

“Con una cajita medio destruida, ¿ no tienen lacayos para que les hagan estas cosas?”. Dijo Urza.

“Cuidado con esa lengua muchacho , por dos razones la primera te pueden hacer daño si no les prestas atención y la segunda aunque no perteneciera a la realeza, es una autentica belleza”.

“Supongo, no lo había notado”, respondió Urza mientras volvía a la trastienda.

“No lo has notado…, debes tener agua helada en tus venas muchacho. Eso o las bellezas de Perengrón no valen ni diez monedas de cobre para tí”

 

Rusho acogió a Urza

Urza no respondió. El joven era un trabajador duro pero parecía no tener intereses mas allá de su banco de trabajo. Había aparecido meses antes en la puerta de su relojería pidiendo trabajo. Había llegado del desierto en una caravana pero su acento lo marcaba como Argiviano, posiblemente de clase alta. El relojero había oído que primero se acercó al templo para convertirse en estudiante, pero su falta de formación religiosa jugó en su contra, Luego buscó empleo entre los gremios, allí su patrimonio Argibiano fue un obstáculo. Al final lo acepto porque estaba falto de personal y trabajaría por comida y alojamiento prácticamente. A Rusho le preocupaba que su forma de ser de Argivia, severa y pragmática, le hacían perderse los placeres de la vida.

“Creo que ella se intereso en ti, me di cuenta en la forma en que te miró cuando le presenté la llave.”

“La llave de Rusho” , dijo Urza

“Permítame joven aprendiz ampliar su educación. Regla numero uno: Siempre firma tu trabajo. Yo no vendo solo relojes, ¡Vendo relojes de Rusho!, siempre adjunta tu nombre a tu trabajo. De ese modo. Otros sabrán lo que hiciste, y como resultado tu fama se extenderá”.

Tres meses lleva el Argiviano con el, durmiendo en la tienda por las noches , y aun era un total enigma para él, un enigma muy trabajador, pero un enigma al fin y al cabo. Alguien tendría que mostrarle la vida mas allá del trabajo, y sino aparecía otra persona, tendría que ser él.

“Lo admito señor Rusho ella era bonita, estaba radiante, ¿y ahora qué?, poco podemos hacer nosotros al respecto, su padre ya la habrá prometido a algún señor feudal o a un líder noble poderoso.”

“ Ahora si usted me permite que vuelva a mi banco de trabajo, he encontrado por que este reloj de antiguo armazón que tiene usted le hace perder el tiempo.”

 

La Mano de la Princesa para el más fuerte del Reino

El señor feudal si tenía un plan para su hija, se había pasado su juventud en guerras, se casó tardío y tuvo su hija aun mas tarde, siendo la niña de sus ojos y el premio de su reino. No la entregaría a la ligera.

Una generación entera, incluyendo su hija, se había criado en un país sin guerra, si miraba alrededor veía una nación en paz que había conseguido en su ultima campaña importante.

El señor feudal odiaba esto. Estar rodeado de hombres y mujeres delicados, cortesanos que usaban palabras en vez de dagas, viejos generales jugando con sus nietos, capitanes jóvenes consiguiendo elogios por mantener sus uniformes limpios, no por luchar con enemigos. Se vio obligado por un escandalo a ofrecer la mano de su hija con un señor feudal, solo para el idiota naufragar y morir con su barco.

No quería ver su descendencia disminuida como había pasado con la sangre de los débiles eyes de Argivia, Su descendencia necesitaba fuerza. Kyla, su ángel, era un mujer joven y fuerte y merecía un compañero igual de firme.

Hizo el anuncio después del mes de luto de su hija por su prometido, Kayla se casaría con el hombre mas fuerte del reino, y para encontrar a ese hombre el señor feudal haría una prueba. En el patio del palacio se erigió una gran estatua. Estaba hecha de una sola pieza de jade, de seis metros de altura, con la cara del señor feudal. La mano de su hija sería para el hombre que pudiera mover la estatua de un extremo a otro del patio.

El Destino de Urza

 

El Torneo

Cuando llegó el primer día de torneo,  Urza dijo que era la cosa mas estúpida que había oído en su vida, lo que llevo a Rusho a declarar un nuevo estudio comparativo entre Argivia y Yotia.

La competición se fijó para el primer día de cada mes, cuando el señor feudal y ayla podían asistir. La mayor parte de la ciudad cerraba 5 horas para poder presenciar el torneo, mientras los hombres mas fuertes trataban de ganar la mano de la princesa.

Urza y Rusho miraron hacia abajo y vieron a un grupo de hombres anchos, alineados en una línea desigual. El mas pequeño era el doble que Urza, y varios parecía que podían sostener un elefante en sus brazos. Enfrente sobre un montículo estaban sentados el señor feudal y su hija.

Cuando Urza y Rusho se sentaron en las tribunas sonó un Gong. El primer pretendiente se dirigió al encuentro de la estatua de jade. Envolvió sus fuertes brazos en ella y dio un fuerte empujón. La estatua permaneció inmóvil. El hombre luchó, gritó pero todo fue para nada, la estatua no avanzaba ni un palmo de su sitio.

Otro individuo corpulento lo intentó, envolvió con sus grandes brazos la base de la estatua e intentó levantarla, hizo aun mas fuerza con las rodillas y hacer palanca con sus pies, hasta que dio un bramido ensordecedor y cayó al suelo agarrándose una parte de su anatomía. Los curanderos tuvieron que entrar a llevárselo para atenderlo.

Así pasaron uno tras otro, hasta que no quedó ni un solo pretendiente y se dio por finalizado el primer día de torneo.

“Ven vamos a presentar nuestros respetos”, dijo Rusho dirigiéndose al banco real.

 

El Mejor Tesoro dentro del Tesoro

Se formó una línea de gente, la llegar al señor feudal y la princesa, hacían amplias reverencias y llevándose los dedos a los labios, a la moda de esa ciudad. Al llegar el turno de Rusho, el relojero hizo un arco completo y se besó el dedo, pero Urza solo inclinó algo al cabeza respetuosamente, y se alejaron de la pareja real.

“Te miró, y te sonrió”. Dijo Rusho con una amplia sonrisa.

“No”, dijo Urza, “Ella ha visto hoy a miles de personas y la sonrisa es automática para gente como ella. Si yo fuera la princesa estaría preocupada que algún animal de esos fuese capaz de mover la estatua. Pero no creo que su majestad este esperando hijos inteligentes para sus futuras generaciones.

Rusho meneo la cabeza, una vez mas su aprendiz estaba siendo demasiado lógico y pragmático. “Probablemente ella este segura que nadie lo conseguirá, pero su padre buscará otra forma de darla como esposa. ¿Qué pasa?”.

Urza miraba fijamente el tesoro que había en la tarima, estaba ausente, “¿que es eso?”

“Es la dote que recibirá el campeón para casarse con la princesa al superar la prueba”, respondió Rusho.

“¿Que pasa con el libro?”, dijo Urza.

El Destino de Urza

Rusho no había visto nunca tan emocionado al joven desde que lo había conocido, ni siquiera había caído en el libro entre tantos tesoros. “¿Te refieres al que esta al lado del escudo de marfil?” “Si el grande”, dijo el joven. “es un libro, sin duda es un libro.”

“Si, por supuesto que lo es. Pero mira , ¡En su lomo tiene glifos Thran!”, gritó Urza.

Rusho se quito las lentes, “¿Puedes leerlo desde esta distancia?, ¿Es importante?”.

Urza miro el libro y luego a la princesa que empezaba a irse con su sequito, se mordió el labio y dijo: “Caballero Rusho, creo que quiero mover una estatua.”

Rusho apenas podía contener su incredulidad, “Y yo quiero volar a la luna, y secuestrar al harén del Pachá de Sumifa. Pero no espero que suceda. Si no esperas lo imposible, nunca te sentirás decepcionado.”

“Yo si espero que suceda”, pero voy a necesitar suministros. Se volvió al relojero su voz era dura y seria. “ Tornillos de metal, madera de Raíces largas y otras cosas, ¿Puedes ayudarme?.”

“Bueno yo te podría dar un adelanto, pero hablamos de una cantidad considerable”, dijo de mala gana.

Urza asintió con la cabeza,  “¿Has oido hablar de Ornitopteros? ¿ Las maquinas Argivianas que vuelan?”

Rusho arintió con la cabeza, “¿Sabes como funcionan?.”

Urza asintió de nuevo y dijo: “Yo ayude a construir los primeros. Te podría dar los planos. ¿Si lo hiciera me proporcionarías los recursos necesarios?”

Rusho sintió como su corazón y su cartera se abrían hacia el joven y sonrió.

 

 

¿Podrá Urza mover la estatua y conseguir la mano de la princesa y por tanto el libro tan ansiado? Lo veremos en el próximo episodio el Martes que viene.

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2 Respuestas

  1. Muvi dice:

    Ainnsss me sabe a poco…CuraCapao me ha dejado con la intriga

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