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El Reencuentro de Urza y Mishra

Buenas amantes del lore!!!!, otra semana m√°s volvemos con lo que tanto nos gusta. Retomamos la historia de nuestros dos hermanos favoritos, Urza y Mishra. Despu√©s de ver que tal le iba a¬†Mishra y su mascota, nuestra historia nos lleva ahora a El Reencuentro de Urza y Mishra … veamos que tal les va.

 

El Reencuentro de Urza y Mishra

LA CORTE

Korlis El Artífice Principal se había perdido tantas reuniones del Consejo Privado que su ausencia no era ni siquiera comentada. Rusko estaba allí como su representante oficial, pero Kayla sabía que Urza ya casi no hablaba con Rusko. El Artífice Principal pasaba la mayor parte de su tiempo trabajando con su nuevo aprendiz, Tawnos, que había durado mucho más tiempo del que Rusko había predicho, muy a pesar del fabricante de relojes.

 

El Nuevo Capit√°n

Hab√≠a un nuevo capit√°n de la Guardia, el viejo se hab√≠a retirado finalmente a pasar tiempo con sus caballos y sus nietos. El se√Īor feudal hab√≠a elegido a este √©l mismo, y el nuevo capit√°n reflejaba muchas de las cualidades del gobernante, era impulsivo, decidido y activo. Patrullar las fronteras no era suficiente, hab√≠a dicho este nuevo capit√°n la primera vez que subi√≥ a su posici√≥n. Los Yotianos deber√≠an asegurar un ruta a Tomakul con el fin de proteger las caravanas.

 

“Tenemos que arrancar las plantas por sus ra√≠ces”, dijo el nuevo capit√°n. “¬°Ir al desierto, encontrar la base de los Fallaji, y aplastarlos!”

“Si usted me puede mostrar d√≥nde se encuentra y garantizarme de que seguir√° all√≠ cuando lleguemos, con mucho gusto lo intentar√©”, gru√Ī√≥ el se√Īor feudal. “Pero el desierto es como un oc√©ano. La mayor parte est√° vac√≠o, y le haremos m√°s da√Īo a nuestras propias fuerzas, que a los Fallaji llevando la batalla hasta all√≠. El desierto es su hogar. No el nuestro.”

“Tambi√©n est√°n los ornit√≥pteros”, dijo el capit√°n. “Podemos explorar el desierto con ellos”

“Sin embargo todav√≠a son poco numerosos”, dijo Rusko. “No hay m√°s de dos docenas en total, y el Art√≠fice Principal no se f√≠a de exponerlos arriesgadamente. Pr√°cticamente le tuvimos que romper el brazo para convencerlo de que nos permitiera utilizarlos como exploradores a lo largo de la frontera”.

“¬ŅY qu√© de la b√ļsqueda de m√°s piedras Thran?” -pregunt√≥ el se√Īor feudal.

¬†“Lenta y tediosa”, dijo Rusko. “Hay asaltantes en todas partes, y parecen tener la capacidad de oler a nuestras partidas de exploraci√≥n.

“¬°Bok y Mabok nos protejan!” “L‚Ķlo‚Ķlos Argivianos tienen el mismo problema”, balbuce√≥ el senescal. “Tambi√©n han estado tratando de encontrar m√°s piedras, pero han encontrado una fuerte resistencia.”

 

La Nueva Estrategia

El se√Īor feudal se acarici√≥ el ment√≥n. “Tal vez es hora de ofrecer un frente unido.”

¬†“¬ŅCon los Argivianos?” hip√≥ el senescal.

“Y los Korlisianos tambi√©n”, respondi√≥ el se√Īor feudal.

¬†“Quiz√°s es hora de que las naciones costeras se unan. ¬ŅCree usted que un frente combinado, ofreciendo paz, podr√≠a sacar a estos salvajes fuera de su desierto? “

El capit√°n escupi√≥ por un momento y luego dijo: “¬ŅCree que deber√≠amos hablar con esos salvajes? ¬ŅDespu√©s de todos los hombres que hemos perdido?”

¬†“No me est√° escuchando”, dijo el se√Īor feudal con paciencia. “Le pregunt√© si un frente combinado, ofreciendo paz, podr√≠a atraer a sus l√≠deres a un solo lugar.”

El capit√°n inclin√≥ la cabeza hacia un lado y luego dijo: “S√≠. S√≠, creo que lo har√≠a.” Una sonrisa fea pas√≥ por su rostro.

¬†“Ellos ser√≠an m√°s propensos a aceptar esta invitaci√≥n”, agreg√≥ el senescal, “si se extendiera tambi√©n a los comerciantes de Korlis‚Ķ”

¬†“Que no comparten una frontera con los Fallaji”, termin√≥ el capit√°n “, y por lo tanto no representan una amenaza inmediata”.

¬†“Y los Korlisianos”, a√Īadi√≥ el se√Īor feudal, pensativo, “quieren hacer sus propios ornit√≥pteros, que tanto nosotros como los Argivianos tenemos. Esta ser√≠a una excelente oportunidad para ellos de obtenerlos, en caso de conseguir negociar con los Fallaji.”

 

Todo se reducía a una cosa, pensó: papá estaba tramando algo. A pesar de que ella era una mujer adulta, todavía trataba de evitarle ciertos hechos duros del mundo: la muerte de su madre, los planes de su matrimonio, todo lo que oliera a secretos, batallas, o sufrimiento de otras personas.

Estaba metido en eso ahora. Kayla no tenía ninguna duda. Y Rusko estaba también metido en esto, pero no su marido.

 

Urza, Tawnos y Kayla

El Reencuentro de Urza y Mishra

A pesar de s√≠ misma, sus pasos la llevaron hacia el ‚Äúorniario‚ÄĚ. Encontr√≥ a su marido y al ancho de hombros Tawnos solos en la sala de la c√ļpula. A los estudiantes les hab√≠an pedido que se retiraran por el resto del d√≠a. Tawnos estaba desnudo hasta la cintura y doblaba una viga gruesa de tea a lo largo de una l√≠nea elegante escrita con tiza contra una pared. Kayla sab√≠a lo suficiente como para reconocerla como un soporte del ala de uno de los ornit√≥pteros. El fabricante de juguetes gru√Ī√≥ con el esfuerzo y sus m√ļsculos se hincharon cuando dobl√≥ la viga para que coincidiera exactamente con la l√≠nea de tiza.

 

“¬°Sost√©nla ah√≠!” dijo Urza, dej√°ndose caer por debajo del agarre de Tawnos y del cableado que emerg√≠a de la secci√≥n curva de la columna principal del ornit√≥ptero. ‚ÄúAhora d√≥blala de la otra manera.”, sigui√≥ diciendo Urza. Tawnos respir√≥ profundo y gir√≥ la viga en la direcci√≥n opuesta, formando una curva en forma de ‚ÄúS‚ÄĚ.

 

Kayla estaba impresionada. La madera de tea era liviana, pero la viga que el joven estaba manejando ten√≠a el grosor de su mu√Īeca. Adem√°s, pens√≥, ‚ÄúTawnos se ve muy bien con el torso desnudo‚ÄĚ. “Querido, tenemos que hablar”, dijo Kayla.

Urza se volvi√≥ hacia su esposa. Su pelo se hab√≠a puesto completamente blanco, probablemente, pens√≥ Kayla, debido a la cantidad de trabajo que hab√≠a estado haciendo. Iba vestido con la bata de cuero pesada que se hab√≠a convertido pr√°cticamente en su segunda piel con el paso de los a√Īos. “Lo siento, querida”, dijo, “pero estoy muy ocupado”.

“T√ļ siempre est√°s muy ocupado”, le espet√≥ Kayla” ‚Äúexcepto cuando est√°s durmiendo. Y aun as√≠ eres muy inquieto”. Ella cedi√≥ y le tendi√≥ una mano para acariciar su mejilla.

 

Urza se estremeci√≥ un poco con el tacto. Alz√≥ la mano y suavemente le tom√≥ la mano. “S√≥lo estamos tratando de mejorar la velocidad de despegue de los ornit√≥pteros. Tawnos ha sugerido que si a los m√°stiles les damos la forma para que se parezca a la de un ala de ave de presa verdadera, entonces ser√≠an m√°s f√°ciles de manejar.”

Kayla asinti√≥ con la cabeza y empuj√≥ a un lado sus palabras irreflexivas. “Creo que pap√° est√° planeando algo.”

Urza suspir√≥ y mir√≥ a su asistente. Tawnos hizo un gesto de buen car√°cter, pero sus venas se destacaban en el cuello por sostener el m√°stil de tea en esa posici√≥n torcida. A Kayla Urza le dijo: “Tu padre siempre est√° planeando algo. Eso es lo que mejor sabe hacer”.

 

La princesa suspir√≥ y sacudi√≥ la cabeza. “No es eso. √Čl quiere negociar con los l√≠deres Fallaji para involucrar a los Argivianos y Korlisianos.”

 

¬†“Eso es bueno”, dijo Urza, abstra√≠do, mirando la forma en que se alineaba el ala contra la marca de tiza en la pared. “La mayor√≠a de los Fallaji que he conocido han sido hombres racionales, incluso si hay problemas con las caravanas y algunos l√≠deres exaltados. Y tu padre es demasiado fuerte para permitir que los Argivianos se salgan con la suya. ¬ŅCu√°l es el problema?”

“√Čl nunca hab√≠a querido hablar con los Fallaji antes”, dijo Kayla.

¬†“La gente cambia.” Urza se encogi√≥ de hombros, sus ojos no dejaron de observar la l√≠nea del ala.

 

Pues t√ļ no, pens√≥ Kayla, pero en vez de eso dijo: “No lo s√©. Creo que algo est√° mal con esta situaci√≥n”

“Uh, ¬ŅMaestro Urza?” llam√≥ Tawnos. “Se est√° empezando a caer un poco.”

“Me tengo que ir”, dijo Urza. Se gir√≥ hacia el palo.

“¬ŅPero qu√© pasa con‚Ķ,” comenz√≥ a hablar su esposa. Urza levant√≥ una mano mientras se alejaba. “Tu padre quiere paz. Suena bien, aunque un poco raro. Argivianos involucrados. Probablemente te dir√° lo que est√° pasando con el tiempo.” Se oy√≥ el ruido de un taconazo de metal pisando el suelo detr√°s de √©l, y el ruido de tacones avanzando r√°pidamente como una tormenta fuera de la habitaci√≥n. Que termin√≥ en un golpe contundente de las puertas del ‚Äúorniario‚ÄĚ.

 

“¬ŅQu√© fue eso?” pregunt√≥ Tawnos, el sudor corr√≠a por su rostro.

¬†“No estoy muy seguro”, respondi√≥ Urza. “Kayla se preocupa por su padre demasiado. Dobla esa viga un poco m√°s convexa all√≠. Eso es. Ahora bien, mantenla all√≠….”

 

LOS PREPARATIVOS PARA LA REUNI√ďN

Saga de Urza

Urza se alej√≥ de su ‚Äúorniario‚ÄĚ s√≥lo cuando le anunciaron de que dos de sus mayores ornit√≥pteros ser√≠a ofrecidos como regalo al pueblo de Korlis. Una docena de estas m√°quinas aladas aparecer√≠an en la reuni√≥n, y dos se quedar√≠an atr√°s. Despu√©s de que Urza se quej√≥ de que √©l tendr√≠a que estar presente para decirle a los Korlisianos c√≥mo mantener los ornit√≥pteros, el se√Īor feudal amablemente extendi√≥ una invitaci√≥n para el art√≠fice.

 

El humanoide met√°lico de Urza tambi√©n ser√≠a enviado a la reuni√≥n, pero se trasladar√≠a en un carro. A Rusko se le encarg√≥ este movimiento y se utiliz√≥ uno de los vagones de resortes que Urza hab√≠a desarrollado el a√Īo anterior. El relojero estaba particularmente interesado en un veh√≠culo que no se meciera en exceso, aunque Urza se√Īal√≥ que su creaci√≥n de metal pod√≠a ir andando a Korlis y que probablemente har√≠a un mejor tiempo que el que har√≠a Rusko. Rusko, por su parte, invoc√≥ a una serie de deidades Yotianas y no-Yotianas, e insisti√≥ en que no quer√≠a tener que volver y decirle al art√≠fice de que su gran creaci√≥n se hab√≠a perdido debido a un miembro roto o hab√≠a sido vista por agricultores mientras caminaba por el este de Korlis y desmantelada de forma accidental.

 

La Despedida

Al final Tawnos se qued√≥ a cargo de la escuela; Kayla tambi√©n se qued√≥ en el castillo. El jefe militar le cit√≥ los peligros del viaje, incluso a trav√©s de las tierras amistosas. Necesitaba all√≠ a ella y al senescal para que dirigieran el pa√≠s en su ausencia. √Čl, sin embargo, se llev√≥ al Capit√°n de la Guardia con √©l. La comitiva real parti√≥ el d√≠a del solsticio de verano, y Urza los dej√≥ veinte d√≠as despu√©s liderando en vuelo a los ornit√≥pteros.

 

La multitud empez√≥ a reunirse mientras la semana avanzaba, viendo moverse a Urza entre las m√°quinas, cotejando las cifras con Tawnos, probando y volviendo a probar cables, y revisando tablas y horarios. Un estremecimiento el√©ctrico se hab√≠a apoderado de la multitud y crec√≠a lentamente. Todos hab√≠an visto a los ornit√≥pteros antes, eran una vista com√ļn en los cielos de Kroog. Sin embargo, nunca hab√≠an visto tantos juntos a la vez.

 

En la ma√Īana de la partida Kayla quiso desear suerte a su marido. La multitud observ√≥ a la pareja abrazada e imagin√≥ tiernas palabras dichas en voz baja entre ellos. Luego Urza dio la se√Īal a Tawnos. Tawnos a su vez, salud√≥ al resto de los pilotos para que prepararan sus artefactos mientras Urza se sub√≠a a la cabina blanca de su ornit√≥ptero.

 

Como si fueran uno los pilotos involucrados accionaron las piedras de poder de los ornitópteros, y los dispositivos de alas grandes volvieron a la vida. Poco a poco bombearon el aire, batiendo las alas que había sido cuidadosamente preparadas y limpiadas días antes. Una ola de aplausos se extendió por la multitud reunida. Algunos de los pilotos saludaban desde las ventanas, atrayendo otra ronda más fuerte de aplausos.

 

La gente los mir√≥ hasta que se perdieron de vista, hasta que otros edificios o las colinas del este les bloquearon su punto de vista o, para los que se hab√≠an subido a las torres, cuando la flota de ornit√≥pteros se hab√≠an convertido en peque√Īos puntos indistintos en el horizonte. Sin embargo, algunos se quedaron viendo a la princesa, y algunos dec√≠an que ten√≠a los ojos h√ļmedos y que ella los sec√≥ con su pa√Īuelo y se volvi√≥ de nuevo a su palacio, con el senescal a su lado.

 

El Viaje de Los Ornitópteros

En los d√≠as y meses que siguieron, algunos dir√≠an que hab√≠a llorado porque su marido la estaba dejando. Algunos dir√≠an que fue porque ella hab√≠a so√Īado lo que iba a pasar y sab√≠a que no pod√≠a cambiarlo. Y algunos dir√≠an que ella sab√≠a que el final de su peque√Īa parte del mundo y la destrucci√≥n de Kroog comenzar√≠a en el Consejo de Korlis.

 

El tiempo era claro y prístino, e incluso las tormentas que azotaban regularmente la costa sureste de Terisiare parecían haberse ido de vacaciones. Urza había planeado un día adicional de tiempo de vuelo en caso de fuertes tormentas, que normalmente se desataban en el sur de Kher, pero no se pasó más que de una niebla pesada proveniente de la superficie durante todo el viaje.

 

De hecho, el problema más difícil que los pilotos enfrentaron fue los propios Yotianos. En cada campamento base un conjunto de espectadores se habían reunido, curiosos por el Artífice Principal y sus poderosas máquinas. Se agrupaban alrededor de los campos, en espera de las naves, y en ocasiones los ornitópteros se veían obligados a pasar cerca de la multitud con el fin de dispersarlos y crear un sitio lo suficientemente grande para aterrizar. Uno de los pilotos comentó que era como pastorear ovejas, pero lo dijo tan cerca del Artífice Principal que el piloto se pasó el resto del vuelo en la parte trasera de la formación y no volvió a hablar por el resto del viaje.

 

Cuando aterrizaban, comenzaban las peticiones de favores, en particular, para realizar paseos. Urza al principio se neg√≥, pero los pilotos, incluso despu√©s de un d√≠a completo en los controles, estaban dispuestos a ofrecer el tiempo necesario para llevar a los ni√Īos y adolescentes en alto. Finalmente Urza dio su consentimiento, pero dej√≥ claro que √©l no iba a dar paseos por s√≠ mismo o permitir que alguien volara su nave blanca con las alas de doble curvatura.

Los pilotos habían sido elegidos por Rusko, quien dijo que lo había hecho para ahorrar tiempo a Urza.

 

LA REUNI√ďN DE PAZ

Urza aterriz√≥ su ornit√≥ptero al oeste, cerca del campo Yotiano. Los otros pilotos le siguieron con precisi√≥n militar. Cada ornit√≥ptero descendi√≥, manteni√©ndose un momento en vuelo haciendo presi√≥n con las alas traseras, y luego se instal√≥ en su lugar. No hab√≠a multitudes all√≠, no hab√≠a prisa de la gente com√ļn con la esperanza de echar un vistazo al Art√≠fice Principal y sus pilotos. Los Yotianos estaban familiarizados con los ornit√≥pteros, y los representantes de las otras dos naciones fing√≠an desinter√©s por razones puramente pol√≠ticas.

 

Los Argivianos tambi√©n hab√≠an tra√≠do sus propios ornit√≥pteros, pero estos eran de dise√Īo primitivo, no mucho mas avanzados de las construcciones que Urza, su hermano, y Tocasia hab√≠an extra√≠do del desierto muchos a√Īos antes. Urza se enter√≥ por los pilotos Argivianos que la Corona hab√≠a puesto una demanda sobre todos los salvajes del desierto ya que se hab√≠an apropiado de la mayor parte del legado de Tocasia. Las casas nobles siguieron cavando y explorando el desierto, pero muchos ya no le dec√≠an a la Corona lo que encontraban all√≠.

 

Cada uno de los países civilizados trajo su propia guardia de honor. La de Yotia era la fuerza más grande de todas, la de Argivia era la de armadura más ornamentada y la de Korlis era la mejor equipada, ya que sus mercenarios se beneficiaban con el comercio.

 

La apertura llegó y pasó sin la presencia de los Fallaji. Se hicieron las presentaciones oficiales se establecieron las cortesías profesionales. Se habló mucho de la cooperación, la mayor parte en el curso de una gran fiesta en el pabellón la primera  noche. Los Fallaji no aparecieron durante el día, y ninguno de los escoltas informaron signos de ellos.

 

Los Fallaji

La conferencia se disolver√≠a sin haber aparecido ellos. El se√Īor feudal habl√≥ de los insultos a la gente Yotiana por esta ausencia, y los diplom√°ticos Argivianos hablaron de paciencia. Los Korlisianos parec√≠an visiblemente preocupados por no conseguir sus ornit√≥pteros si los Fallaji no aparec√≠an, ya que el se√Īor feudal hab√≠a colocado una guardia armada alrededor de las naves voladoras.

 

Los Fallaji aparecieron en la ma√Īana del tercer d√≠a, sin previo aviso. Hab√≠a habido una niebla baja en la monta√Īa ese d√≠a, y cuando esta se fue disipando, la gente del desierto estaban de repente… all√≠.

 

Ninguno de ellos les hab√≠an visto llegar, pero cuando la niebla se levant√≥ aparecieron l√≠neas de tiendas agrupadas en torno a una gran tienda de campa√Īa de color blanco que yac√≠a en el centro. La gente del desierto superaba en n√ļmero de dos a la de los otros grupos combinados, y al parecer todos eran guerreros.

 

Un camino hab√≠a quedado libre de las tiendas Fallaji al pabell√≥n principal, y por esta v√≠a lleg√≥ una extra√Īa procesi√≥n. Primero marchaba una guardia de honor con guerreros de cascos de oro de ala ancha. Luego vino una cama que llevaba al qadir al estilo propio de los Fallaji del imperio. Pero fue en el objeto detr√°s del qadir que la mayor√≠a de los personajes reunidos se quedaron atontados de una manera parecida a como lo hab√≠an hecho cuando los ornit√≥pteros Yotianos hab√≠an llegado por primera vez.

 

El Dragon de Metal

Saga de Urza

Era un gran dispositivo de bronce, con la forma de un drag√≥n. El sol de la ma√Īana se condensaba brillantemente a lo largo de sus flancos, y su cabeza se mov√≠a lentamente de lado a lado. Sus patas delanteras eran similares a las de un drag√≥n legendario, pero sus cuartos traseros eran una colecci√≥n de dientes y bandas de rodadura, y revolv√≠a la tierra a medida que avanzaba.

 

Los Korlisianos se unieron y su se√Īor esper√≥ pacientemente junto al se√Īor feudal mientras los Fallaji se acercaban. Los Argivianos llegaron mas tarde; sus representantes se pusieron las chaquetas ceremoniales justo cuando la procesi√≥n llegaba a la base del pabell√≥n.

 

La guardia de honor se separó, y la cama que llevaba al qadir dio un paso hacia adelante. Urza observó que el gobernante del Imperio Fallaji, aunque era más joven que él, ya estaba demasiado obeso y su carne se derramaba fuera de su traje ceremonial. Un individuo corpulento salió de detrás de la camilla y la mandíbula de Urza se cayó en estado de shock. Mishra estaba parado entre los Fallaji.

 

Mishra con los Fallaji

Estaba vestido con ropas de color verde jade, dise√Īadas a la moda del desierto con enormes cortes a lo largo de las dos piernas para permitir al usuario montar y pelear con facilidad. Llevaba una tela alrededor de su frente, tambi√©n de color verde, bordada con letras de oro en la lengua Fallaji.

 

En su asombro Urza no se dio cuenta por un momento de la mujer que acompa√Īaba a su hermano, una impresionante mujer de pelo rojo que llevaba una vara recargada en cuya punta aparec√≠a el cr√°neo de un delf√≠n.¬†Mishra se detuvo junto a la cama del qadir, como si estuviera escuchando las √ļltimas instrucciones. Sus ojos chequearon a todo el grupo reunido y se detuvieron al llegar a Urza.

 

Podr√≠a haber sido un truco de la luz de la ma√Īana, pero a Urza le pareci√≥ como si Mishra le hubiera asentido con la cabeza en se√Īal de reconocimiento. Urza devolvi√≥ el saludo con una leve sacudida de la cabeza. Mishra se adelant√≥ y se dirigi√≥ a los representantes reunidos de las otras naciones .

 

“Saludos, autoridades m√°s respetadas y agentes de las naciones orientales. Yo soy Mishra, el principal asesor del qadir de los Suwwardi, primero entre los iguales de los pueblos Fallaji. Su excelencia, el m√°s sabio y respetado ofrece sus saludos, sus disculpas, y pide su indulgencia.‚ÄĚ

“√Čl ofrece sus saludos, porque espera que los asuntos se resolver√°n aqu√≠ para evitar m√°s derramamiento de sangre por todos lados. Tambi√©n se disculpa por haber llegado tan tarde . Venimos aqu√≠ por caminos de monta√Īa que muchos hab√≠an pensado perdidos, y debimos proceder con cautela. Por √ļltimo, les ruega su indulgencia porque ha sido un largo viaje, y agradecer√≠a la oportunidad de descansar antes de asistir a la tarea en cuesti√≥n. Le gustar√≠a volver a su pabell√≥n despu√©s de la comida del mediod√≠a para comenzar formalmente su trabajo. Ambos les damos las gracias, tanto por la invitaci√≥n como por su paciencia en este asunto”.

 

Mishra hizo una profunda reverencia. El qadir no esperó una respuesta de los miembros del concilio. En su lugar, levantó la mano en silencio. Como una sola, la procesión Fallaji marchó atrás. El dragón mecánico retrocedió hacia el campamento Fallaji, seguido de la litera y la guardia de honor. Mishra y la mujer se quedaron detrás, pero el joven de cabello oscuro se quedó el tiempo suficiente para mirar por encima de su hombro.

 

El Reencuentro de Urza y Mishra

 

El Reencuentro de Urza y Mishra

Urza grit√≥: “¬°Hermano!” y dio un paso adelante, lejos del resto de su delegaci√≥n. Pod√≠a o√≠r a los dem√°s delegados estallando de pronto en un murmullo de chismes. Mir√≥ hacia atr√°s y vio al se√Īor feudal mir√°ndolo severamente. Rusko estaba al lado del se√Īor feudal y le susurr√≥ algo al o√≠do del gobernante. El se√Īor feudal asinti√≥ con la cabeza, y Urza se volvi√≥ hacia su hermano.

 

Al instante, Mishra se dio la vuelta por completo. La mujer junto a él apretó su equipo entre sus manos, pero el hermano más joven levantó la mano y la despidió  también. Ella dudó un momento, luego se volvió y siguió al resto de los Fallaji en retirada.

 

Mishra se quedó rígido como una estatua mientras Urza descendía de su pabellón. El hermano menor no extendió su mano, sino que más bien estaba tranquilo, las manos cruzadas delante de él. Urza se detuvo a unos metros de distancia y asumió una posición idéntica, las manos cruzadas delante de él.

“Hermano”, repiti√≥ Urza.

¬†“Hermano,” dijo Mishra.

 

Un largo silencio creci√≥ entre ellos, y cada uno estudi√≥ al otro. A Urza, Mishra le pareci√≥ m√°s curtido, bronceado y musculoso que la √ļltima vez que lo hab√≠a visto. A Mishra, Urza le pareci√≥ m√°s delgado y viejo que antes. El hermano menor not√≥ peque√Īas l√≠neas que ya estaban creciendo alrededor de los ojos de su hermano mayor. La piel de Urza era del color p√°lido de los habitantes de ciudad.

Finalmente Urza, dijo, “Es bueno ver que est√°s bien.”

Mishra respondi√≥: “Si, estoy bien. ¬ŅY t√ļ?”

Urza asinti√≥ brevemente, y luego a√Īadi√≥: “Estoy sorprendido de verte entre la delegaci√≥n Fallaji”.

Y yo debo confesarte que no estoy sorprendido de verte entre los Argivianos”, respondi√≥ Mishra.

“Yotianos, en realidad,” le corrigi√≥ su hermano.

 

Mishra asinti√≥ con la cabeza sin problemas. “Ah. Por supuesto. Eso explicar√≠a por qu√© los Yotianos de repente est√°n tan interesados en hacer incursiones por piedras de poder y dispositivos Thran.”

‚ÄĚExploraciones”, dijo Urza. “Los Yotianos no hacen incursiones.”

“Por supuesto”, repiti√≥ Mishra, una tensa sonrisa apareci√≥ en su rostro. “Debe ser como lo dices t√ļ. Vamos a dejar que los diplom√°ticos analicen las palabras por nosotros.”

Urza hizo un gesto r√≠gido. “Yo hab√≠a o√≠do que los Fallaji se hab√≠an unificado con una velocidad sorprendente. Pero no hab√≠a o√≠do mencionar tu nombre.”

Mishra hizo una reverencia pronunciada. “Yo no soy m√°s que un simple raki, un funcionario del qadir, su nombre sea el m√°s reverenciado, sus pensamientos son m√°s que sabios.”

Otro silencio sigui√≥ a sus palabras. Urza dej√≥ que la pausa se llevara a cabo, como si no supiera qu√© decir a continuaci√≥n. “Yo soy el Art√≠fice Principal de Kroog”, dijo finalmente.

Mishra se permiti√≥ otra sonrisa. “¬°Qu√© bonito!. Me pareci√≥ reconocer a un soldado de metal entre tus filas. ¬ŅUno de los tuyos?”

Urza asinti√≥ con la cabeza, y Mishra agreg√≥: “Claramente influenciado por los su-chi que estudiaste cuando eras muchacho. Se puede ver en sus rodillas.”

Urza dijo: “Si, lo constru√≠ como un desaf√≠o”, pero no dio m√°s detalles.

Otro silencio inc√≥modo creci√≥. Esta vez fue Mishra quien lo rompi√≥. “¬ŅConf√≠o en que hayas estado bien?”

¬†“Muy bien”, dijo Urza, a continuaci√≥n y arqueando las cejas dijo. “¬ŅSabes?…Estoy casado.”

“No, no lo sab√≠a”, respondi√≥ a su hermano. “Estoy sorprendido de encontrar que existe una mujer que haya podido separarte de tus libros e investigaciones.”

“Su nombre es Kayla. Es la hija del se√Īor feudal”, dijo Urza.

¬†“Ah”, dijo Mishra en silencio, pero no dijo nada m√°s. Otro silencio. Detr√°s de Urza, la mayor√≠a de los delegados se hab√≠an disuelto en estrechos peque√Īos grupos. El se√Īor feudal permaneci√≥ en el pabell√≥n, mirando la conversaci√≥n de los dos hermanos.

Finalmente Urza dijo, “Esa mujer joven que estaba contigo. ¬ŅEs ella…?”

¬†“¬ŅAshnod?” dijo Mishra con un tono algo inc√≥modo. “Ella es mi aprendiz. Es muy talentosa”.

¬†“Estoy seguro”, dijo su hermano mayor. “Yo tambi√©n tengo un aprendiz. Tawnos. Otro Yotiano. Y una escuela con una veintena de estudiantes.”

“Ah”, repiti√≥ Mishra, con la cara muy fr√≠a. “Eso es muy bueno para ti. Parece ser que est√°s prosperando.”

¬†“¬ŅY t√ļ?,” pregunt√≥ Urza, “¬Ņtienes una escuela?”

Mishra neg√≥ con la cabeza. “El desierto no permite esos lujos. Tenemos que luchar para mantenernos con vida. El aprendizaje es lo que recoges a medida que avanzas.”

“Tambi√©n parece que has encontrado un dispositivo interesante”, coment√≥ Urza.

“S√≠”, dijo Mishra, y esta vez su sonrisa era genuina.

“No se ve como cualquier otro dispositivo Thran que jam√°s hallamos descubierto”, dijo Urza. “¬ŅD√≥nde lo encontraste?”

“Bajo la arena”, respondi√≥ a su hermano. “Tuve un presentimiento. Solo vino hacia m√≠.”

¬†“Siempre tuviste un talento para esas cosas”, dijo Urza. Una sonrisa tentativa se despleg√≥ de la misma forma en sus labios. “Tal vez m√°s adelante me contar√°s toda la historia y me har√°s el favor de darme una oportunidad de verlo.” A√Īadi√≥ r√°pidamente: “He hecho algunos cambios en el ornit√≥ptero original de Tocasia. Me gustar√≠a mostr√°rtelos.”

 

Mishra se qued√≥ en silencio por un momento. Luego dijo: “Me gustar√≠a mucho. M√°s tarde, tal vez, cuando esta conferencia se halla resuelto.” Hizo una profunda reverencia y retrocedi√≥ un paso, bajando la cabeza para indicar que la conversaci√≥n hab√≠a terminado.

Urza dio media vuelta. La Piedra del Poder√≠o alrededor de su cuello se sent√≠a pesada. √Čl toc√≥ la piedra, luego se volvi√≥.

¬†“¬ŅMishra?” Mishra mir√≥ hacia arriba. Su mano estaba tocando la bolsa sobre el pecho.

“¬ŅS√≠, hermano?”

La cara de Urza se torci√≥ un momento, y sus siguientes palabras fueron entrecortadas: “Es … es … bueno verte de nuevo.”

¬†“Y a ti”, dijo Mishra sin problemas.

¬†“Despu√©s de que todo esto termine,” dijo el hermano mayor, “tenemos que hablar. T√ļ y yo de lo que hemos estado haciendo. Sobre el pasado.”

“El pasado existe a nuestro alrededor”, dijo el hermano menor con calma. “La √ļnica pregunta es si hemos elegido sacarlo a la luz o no”.

 

LA REUNI√ďN AL COMPLETO

El se√Īor Korlisiano comenz√≥ la reuni√≥n con suavidad. “Damos la bienvenida a los representantes Fallaji a la conferencia. Espero que seamos capaces de resolver los asuntos que han vejado a todos individualmente y para llegar a un acuerdo mutuamente beneficioso”.

 

¬†“Con su permiso,” interrumpi√≥ Mishra, “en nombre del ‚ÄúQadir M√°s Eminente‚ÄĚ tengo una declaraci√≥n que leer.”

 

La boca del se√Īor Korlisiano se mantuvo abierta por un momento. Luego asinti√≥ con la cabeza. El se√Īor feudal farfull√≥ una protesta.

 

Mishra inici√≥ sin mayores pre√°mbulos, sus palabras fueron m√°s altas que la queja del se√Īor feudal. “Nosotros, el pueblo Fallaji, agradecemos la oportunidad de hablar con los hombres de las costas del este. Sepan que somos un pueblo unificado bajo nuestro qadir, y que nuestro imperio se extiende desde la frontera Tomakul hasta la Argiviana, desde el helado lago Ronom a la c√°lida costa Zegoni. Muchos nos hemos reunidos, y por ello, somos poderosos. Mas all√° de lo que se decidida en esta conferencia, debemos dejar claro que nuestro objetivo final es recuperar toda las tierras que le pertenecen al pueblo Fallaji y proteger esa tierra y los recursos que contiene de todos los invasores, incursores y futuros conquistadores.”

 

La Discusión Acalorada

El se√Īor feudal se asombr√≥ por estas palabras, y las interrumpi√≥ con un gru√Īido. “No es un mal discurso para una raza de invasores, incursores, y futuros conquistadores. ¬ŅLa gente de Tomakul y Zegon est√°n de acuerdo con estas declaraciones, o simplemente est√°n esperando a que alguien ataque a su cachorro de qadir en el hocico en su nombre?”

 

Mishra levant√≥ una ceja por la interrupci√≥n, e incluso Urza fue sorprendido por el calor de las palabras del se√Īor feudal. Puso una mano sobre el hombro del gobernante para calmarlo.

 

Sin embargo, fue el qadir el que contest√≥, con un acento recortado Argiviano. “Ten cuidado, anciano. No quieres cruzarte conmigo.”

 

Urza mir√≥ a Mishra, y Mishra asinti√≥ a su hermano. El qadir hab√≠a aprendido Argiviano de su raki y sab√≠a lo suficiente para darse cuenta de cuando estaba siendo insultado y como responder con la misma moneda.El se√Īor feudal no se sinti√≥ disuadido. “Usted tambi√©n tenga cuidado, joven guerrero. No juegue con aquellos que poseen m√°s experiencia y sabidur√≠a que usted.”

 

Urza quiso empezar a hablar. “Tal vez ahora ser√≠a un buen momento para levantar la sesi√≥n y pensar,” pero el qadir ya estaba hablando de nuevo.

 

“¬ŅSabe usted qui√©n soy yo?” pregunt√≥ el joven Fallaji. “Yo soy el qadir de la tribu de los Suwwardi. Una vez, hace mucho tiempo, vivimos en las tierras Suwwardi al norte de Yotia. Ustedes las llaman las ‚ÄúMarcas Suwwardi‚ÄĚ

 

“La Marca de las Espadas” , replic√≥ el se√Īor feudal. “Cuando yo era un hombre m√°s joven, limpiamos esa tierra de invasores y llevamos la verdadera civilizaci√≥n a ella.”

 

“Es verdad”, susurr√≥ el qadir. “Usted expuls√≥ a mi bisabuelo de nuestra tierra. Mi abuelo anduvo por los yermos desolados. Mi padre reuni√≥ a las tribus. Y ahora vengo a vosotros con mi imperio en la espalda para exigir la devoluci√≥n de las tierras de mi familia.”

 

Urza mir√≥ a Mishra, pero su hermano ten√≠a una expresi√≥n en blanco en su cara. ¬ŅPodr√≠a ser que √©l no ten√≠a conocimiento de las demandas de los qadir? Los Korlisianos y Argivianos estaban hablando ahora, cuando estall√≥ el caos en la mesa

 

“Usted es un viejo loco”, continu√≥ el qadir, con una mueca de desprecio, “tiene la esperanza de prevalecer frente a nuestro evidente poder.”

 

El Reencuentro de Urza y Mishra

¬†“Te voy a mostrar lo que s√© del poder”, respondi√≥ el se√Īor feudal. “¬°Hijo, toma esta lecci√≥n!” El jefe militar hizo un gesto. El Capit√°n de la Guardia, que estaba esperando fuera del pabell√≥n, se gir√≥, levant√≥ la mano, y luego la dej√≥ caer. En el campo Yotiano Rusko se volvi√≥ y agit√≥ su mano a la tripulaci√≥n de los ornit√≥pteros que ya estaban en sus m√°quinas.

 

La Traición a los Fallaji

El vuelo bajo de once ornit√≥pteros (solo faltaba el nuevo de Urza con su doble par de alas) se produjo sobre el pabell√≥n. El qadir mir√≥ hacia arriba en shock, pero Mishra estaba ya junto a √©l, gritando algo en fallaji. Urza tambi√©n estaba gritando al se√Īor feudal.

 

“¬ŅQu√© es esto?” rugi√≥ el art√≠fice. “¬ŅPor qu√© mis ornit√≥pteros est√°n en el aire ¬ŅPor qu√© no me dijeron?”

 

¬°Es una lecci√≥n de poder!” respondi√≥ gritando el se√Īor feudal, ense√Īando sus dientes blancos como los de un tibur√≥n. “¬°Har√≠as bien en prestar atenci√≥n a lo que va a pasar.”

 

Los ornitópteros  giraron sobre el pabellón y se fueron en línea recta hacia el campamento Fallaji. Tres de las embarcaciones giraron a la derecha y tres se desviaron a la izquierda. Los cinco restantes se dirigieron directamente hacia el dragón mecánico.

 

Objetos peque√Īos cayeron de los ornit√≥pteros, arrojados por sus pilotos. Eran trozos negros de sombra que se desplomaron en el campo Fallaji. All√≠ donde aterrizaron el suelo estall√≥ en una explosi√≥n de llamas y humo. Hubo gritos, mientras las llamas se propagaban y ca√≠an m√°s bombas.

 

Urza gritó, pero su voz se ahogó en una nueva ronda de explosiones. Los cinco ornitópteros que pasaba sobre el dragón mecánico se deslizaron rasantemente, tratando de arrojar sus bombas a lo largo de la base de la enorme criatura metálica. Una serie de erupciones florecieron bajo la bestia, ésta dio un giro y lanzó un grito metálico, sin embargo pareció resultar ilesa

 

El drag√≥n mec√°nico exhal√≥ una llamarada de niebla rojiza directamente en la trayectoria de uno de los ornit√≥pteros. A medida que la nave pas√≥ a trav√©s de ella, el ornit√≥ptero comenz√≥ a deshacerse en el aire. Sus alas se plegaron sobre s√≠ mismas, y se estrell√≥ entre las tiendas, liberando una llamarada a√ļn m√°s grande cuando el resto de su carga mort√≠fera explot√≥.

El Reencuentro de Urza y Mishra

Dentro del pabell√≥n la reacci√≥n entre los delegados fue instant√°nea. Los Argivianos se arrojaron debajo de la mesa. Los mercenarios Korlisianos agarraron a su se√Īora, uno por cada brazo y la arrastraron hacia atr√°s, alej√°ndose de la mesa, mientras ella gritaba √≥rdenes y obscenidades a ellos. El se√Īor feudal se estaba riendo ahora, burl√°ndose del joven qadir.

 

El Qadir y el Se√Īor Feudal

El gobernante Fallaji se levant√≥ de su banco con una velocidad que sorprendi√≥ a Urza. Su mano arremeti√≥. El se√Īor feudal vio venir el golpe y trat√≥ de alejarse de √©l, pero el joven fue demasiado r√°pido. Antes de que su hermano pudiera reaccionar, una hoja curva sobresal√≠a del pecho del anciano, la sangre que sali√≥ de la herida brot√≥ como una fuente.

 

“¬°No!” grit√≥ Urza, y sinti√≥ que su Piedra del Poder√≠o se volv√≠a mas pesada en su pecho. Puso una mano sobre ella, y con la otra activ√≥ su humanoide mec√°nico. “¬°Detenlo!” grit√≥ Urza.

 

El hombre mec√°nico se precipit√≥ hacia delante y agarr√≥ al qadir por la parte delantera de su t√ļnica. El joven dej√≥ escapar un grito ahogado, cuando largos brazos inhumanos se inclinaron sobre la mesa y le atraparon entre sus dedos de metal y madera de Raiceslargas. Al mismo tiempo la mujer pelirroja baj√≥ su bast√≥n y apunt√≥ a la creaci√≥n met√°lica de Urza. Unos rayos bailaron a lo largo del cr√°neo del delf√≠n, y Urza sinti√≥ una oleada de n√°useas lo atravesara. Se sinti√≥ como si cada parte de su piel se hubiera vuelto muy sensible. El movimiento de la brisa le infringi√≥ un dolor horrible. Apretando los dientes, Urza grit√≥ otro comando, y el ser mec√°nico atrajo al qadir hacia s√≠ mismo a trav√©s de la esquina de la mesa.

 

Afuera, en el campo de batalla, los Fallaji estaban tratando de reagruparse. Mishra hab√≠a dado se√Īales a su drag√≥n mec√°nico, y ahora el cuello de la bestia serpentina esquiv√≥ y sali√≥ corriendo entre los ornit√≥pteros a√©reos. Cogi√≥ uno y lo arroj√≥ al suelo, sus alas de lona se prendieron fuego instant√°neamente. Sobre el terreno, las tropas Yotianas se lanzaron a la carga tratando de matar a cualquier Fallaji que quisiera escapar de los bombardeos. Algunos de los mercenarios Korlisianos se unieron a ellos en el asalto.

 

Ashnod grit√≥, y Mishra se gir√≥ para ver al qadir que segu√≠a en las garras del hombre de metal. Se gir√≥ hacia el drag√≥n de vapor y se√Īal√≥ un √ļltimo comando, este se desliz√≥ con sus ruedas para hacer frente a Urza y su creaci√≥n mec√°nica. Mishra tom√≥ una fina bolsa oculta alrededor de su cuello, y el poder ondulante verde se filtr√≥ entre sus dedos. Concentr√≥ ese poder en la m√°quina de Urza.

 

Urza cogió la resaca de las energías y se tambaleó. La creación mecánica se vio afectada en gran medida. Chispas bailaron en sus articulaciones, y el vapor comenzó a filtrarse por debajo de su rostro enmascarado. Sus dedos se aflojaron, y dejó caer al qadir, agarrándose el cuello con dificultad para respirar.

 

Ashnod grit√≥ algo, y Mishra asinti√≥ con la cabeza. De repente, la parte norte del pabell√≥n se hizo a√Īicos cuando el drag√≥n de vapor arras√≥ en su camino la plataforma elevada. Ashnod baj√≥ su vara, y su fuego se extingui√≥. Luego la guard√≥ bajo uno de sus brazos, agarrando al qadir con el otro, y lo arrastr√≥ hacia el artefacto mec√°nico, como si no fuera m√°s que un t√≠tere.

 

Urza a la Desesperada

Urza sinti√≥ disminuir el dolor. Centr√≥ su piedra de poder√≠o en su creaci√≥n de metal. “¬°Mishra!,” grit√≥, mientras su cabeza segu√≠a girando, “¬°Tenemos que parar esto!”

 

Vagamente oy√≥ gru√Īir en respuesta la voz de su hermano: “¬ŅNos has traicionado una vez m√°s, hermano?”

 

Urza empez√≥ a responder: “Yo no sab√≠a‚Ķ” pero la presi√≥n entre la Piedra del Poder√≠o y la Piedra de la Debilidad result√≥ ser demasiada para la bestia mec√°nica entre los hermanos. Explot√≥ en la cintura, el torso gir√≥ alrededor de su eje central y su cabeza estall√≥ en llamas. Urza grit√≥ cuando las llamas le envolvieron. Lo √ļltimo que vio fue a Mishra correr hacia su drag√≥n de vapor, su obra envuelta en una corona de humo de las bombas de los ornit√≥pteros.

 

La Furia de Urza

saga de urza

Los buscadores encontraron a Urza en el pabell√≥n destrozado, meciendo el cuerpo sin vida del se√Īor feudal. Las piernas y las caderas destruidas de su humanoide mec√°nico segu√≠an a su lado, los fragmentos de su cabeza y el torso esparcidos alrededor de la plataforma en forma desigual.

 

El Capit√°n de la Guardia lleg√≥ y salud√≥. “El enemigo est√° en plena retirada, se√Īor.” Urza no dijo nada y el capit√°n continu√≥. “Hemos infligido fuertes bajas a las tropas Fallaji con p√©rdidas m√≠nimas a las nuestras. Perdimos cuatro ornit√≥pteros en el ataque. Varios de los mercenarios Korlisianos se unieron en el asalto y quieren ser remunerados por su contribuci√≥n. Los Argivianos ya han huido, sin desenvainar ni una espada”.

 

Urza miró a la cara pálida, tranquila del capitán mientras el soldado continuaba.

 

¬†“El l√≠der del enemigo y‚Ķ” ,hizo una pausa, “su hermano han escapado con su artefacto a las monta√Īas. Los buscaremos con el resto de los ornit√≥pteros”.

 

Urza dijo algo en voz baja que el capitán no pudo oír.

 

“¬ŅPerd√≥n, se√Īor?” -le pregunt√≥.

 

‚ÄúYo solo pregunt√© por qu√© “, dijo Urza tristemente, mirando la cara del se√Īor feudal.” ¬ŅPor qu√© hizo esto? “

 

“Hab√©is o√≠do al diablo Fallaji”, dijo el capit√°n. “Ellos quer√≠an invadir Yotia. Para recuperar la tierra que perdieron hace varias generaciones. As√≠ se comportan en el desierto, llevando rencores por generaciones”

 

¬†“No,” dijo Urza, su voz son√≥ ahora como el acero. “√Čl estaba preparado para esto. Esta emboscada. Los ornit√≥pteros. Las bombas. Polvo de trasgo, ¬Ņno? El se√Īor¬† feudal se hab√≠a preparando para este ataque durante mucho tiempo. Hubiera sido una masacre. Si no fuera por el artefacto de mi hermano, lo habr√≠a sido “.

 

El Capitán de la Guardia se movió incómodo, pero no dijo nada.

 

¬†“¬ŅY por qu√© no me lo dijo?” pregunt√≥ Urza amargamente. “¬ŅPor qu√© no me dijo que iba a usar mis m√°quinas as√≠?”

 

El capit√°n balbuce√≥: “Yo‚Ķyo no lo s√©, se√Īor.”

 

Urza dej√≥ el cuerpo del se√Īor feudal en el piso destrozado del pabell√≥n y se volvi√≥ hacia el capit√°n.

 

¬†“S√≠, usted lo sabe”, dijo fr√≠amente Urza. “Y me dir√° todo lo que sabe. ¬ŅQui√©n sab√≠a acerca de esto? ¬ŅCu√°les eran los planes completos? ¬ŅQu√© esperaba lograr? ¬ŅPor qu√© usted no me lo dijo? ¬ŅPor qu√© no le dijo a la princesa? Usted puede y va a responder a esas preguntas.”

 

El capitán movió los pies, inquieto.

 

“Porque”, continu√≥ Urza, volvi√©ndose hacia el cuerpo, “porque ahora tengo que volver a Kroog y decirle a mi esposa que su padre ha muerto. Y voy a necesitar todas las razones necesarias para hacerle entender. Porque yo mismo tampoco lo entiendo.”

 

 

Espero que os haya gustado esta nueva historia del Reencuentro de Urza y Mishra. No olvides  solicitar que te enviemos todas las Reglas y Guías de Magic GRATIS. Y por supuesto, estaré deseando que dejes un comentario en este artículo justo aquí abajo para darme fuerzas de seguir trabajando. 

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4 Respuestas

  1. Enrique dice:

    Hay algun problema en la p√°gina???

  2. Enrique dice:

    Me es imposible registrarme a la p√°gina, constantemente me sale que tengo que esperar una X cantidad de minutos, ni borrando chache ni nada. Siempre me dice que hay que ponerse en contacto con el Administrador. Como se registra uno????

    • Jes√ļs Jes√ļs dice:

      Buenas Enrique, estamos trabajando en el dise√Īo y c√≥digos de la web para en breve hacer un cambio visual, por ello he cre√≠do que quiz√°s hemos tocado algo que no debi√©ramos. pero he comprobado y si me deja registrarme sin problemas. Puedes probar de nuevo? Gracias!!! ūüėÄ

  3. Franklyn Rodriguez dice:

    wow que genial ! sigue con el buen trabajo! cuando sale el próximo? !

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