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Urza y Mishra : Las Piedras de Poder | Parte 2

隆隆Buenas apasionados del Lore!! Est谩 un d铆a mas aqu铆 con ustedes vuestro viejuno CuraCapao, y hoy continuaremos con la segunda parte de la Guerra de los hermanos Urza y Mishra. El poder puede corromper a cualquiera y la rivalidad a cualquier relaci贸n pero lo de Urza y Mishra es una aventura apasionante entre dos hermanos llenos de poder. Recordaros que nuestra historia se qued贸 con los hermanos y Tocasia dentro de las cuevas de Koilo, encontraron una gran piedra de Poder, y hubo una explosi贸n… Si no lo has leido te invitamos a leer la Primera parte en Saga de Urza.

 

Como lo vio Tocasia

La piedra de poder comenz贸 a brillar y hubo una explosi贸n. Sinti贸 una especie de presi贸n como si una mano la apretara. Atraves谩ndola y dej谩ndola de pie. Hubo calor, como si de repente se encendiera un horno, y a continuaci贸n el calor desapareci贸. Finalmente hubo una corriente de aire, como si el mundo se esforzara en llenar el vac铆o que hab铆a perdido.

Tocasia parpadeo por el brillo, la piedra de poder hab铆a desaparecido. Pero entonces se fij贸 bien y no hab铆a desaparecido, se hab铆a partido en dos mitades. Una sujetada por la mano de Mishra y la otra por la mano de Urza.

Mas luces se encendieron en la caverna, y oy贸 pisadas de metal contra la piedra.

 

Como lo vio Urza

Quiso detener a Mishra, pero era demasiado tarde. Hubo un gran destello brillante que consumi贸 a los dos. Lo ultimo que vio fue al cara de su hermano, su expresi贸n de sorpresa. Gritaba una maldici贸n 驴o era una advertencia? Urza no pudo o铆rlo, y de repente se vio arrastrado por la blancura de la explosi贸n.

Luego se hallo en otra parte, estaba flotando, volando por un pasaje desconocido. La tierra debajo de 茅l estaba hecha de cables corro铆dos que se cruzaban formando una gruesa alfombra.

Ante Urza una gran torre hizo aparici贸n,estaba hecha de placas gruesas de metal pesado. En lo alto tenia pistones y el engranaje con el cual viajaba Urza se levant贸 y le dispar贸.

 

Urza y Mishra

Ahora Urza ya no estaba solo. Hab铆a otros seres de pie en otro disco en movimiento mas grande que el suyo. Estos seres estaban construyendo algo, ten铆an forma humanoide, vestidos y con capuchas completamente de blanco. Sus rostros cubiertos tambi茅n por mascaras blancas.

 

Era un sue帽o

Por primera vez se dio cuenta que estaba so帽ando. Se dio cuenta que deb铆a estar en la cueva con su hermano y Tocasia. Las figuras de blanco se mov铆an mas deprisa ahora, constru铆an algo que parec铆a a esas grandes ara帽as que hab铆an visto en las ruinas del mundo 鈥渞eal鈥, donde hab铆an dejado el Ornit贸ptero. Sin embargo ese dispositivo no estaba destruido ni era antiguo. El dispositivo no tenia cabeza, pero desde el centro de la espalda se levant贸 una gran protuberancia rematada por un cilindro. Urza pens贸 en las catapultas y reconoci贸 el cilindro como un arma.

Observando la ara帽a Urza no vio solo su forma sino su funci贸n. Sabia como hab铆a sido creada y como funcionaba. Vio la protuberancia que le permit铆a girar en cualquier direcci贸n y las gruesas placas que le serv铆an de armadura y supo cuanta energ铆a se necesitar铆a para mover una masa de ese tama帽o.

Las figuras de blanco ahora estaban hablando entre ellas. Hab铆an visto al intruso pero claramente no sab铆an que hacer. De repente volvi贸 a moverse, el pecho le palpitaba como un segundo coraz贸n, casi sin pensarlo meti贸 la mano en su interior y saco una piedra grande, que brillaba con colores, verdes, azules, negros, blancos y rojos. Mir贸 a su alrededor y vio que ahora delante suya hab铆a una fundici贸n de grandes proporciones con forma de cabeza monstruosa, con una boca abierta y llena de lenguas de llamas crepitantes.

 

La tecnolog铆a adelant贸 a la civilizaci贸n

La ara帽a del sue帽o y las dem谩s ara帽as se mov铆an ahora, junto a elefantes, bueyes, titanes. Las figuras de blanco, los creadores de estos poderoso artefactos empezaron a moverse tambi茅n, casi a rega帽adientes subieron por la rampa. A medida que avanzaban las armas cil铆ndricas les iban siguiendo, obligando les en su marcha. Una de las figuras mas cercana a Urza vacil贸 un momento, la maquina mas cercana disparo cortando en dos su cuerpo.

Urza y Mishra

Una a una las figuras blancas avanzaron hasta entrar en la fragua y ser devorados por las lenguas de fuego, Urza trato de gritar una advertencia, pero todo lo que pudo hacer es escuchar el sonido de la fragua y el martillo silbante, y entonces se alzaron las llamas.

Urza grit贸. Sus gritos le iban alejando cada vez mas de ese monstruoso horno, lejos de ese mundo de serpientes de oro y maquinas armadas, y鈥βdespert贸 en la c谩mara. Aferraba una mitad de piedra de poder en su mano.

A lo lejos, Urza escuch贸 el sonido de pies de metal contra el suelo.

 

Como lo vio Mishra

Urza se levant贸 hacia adelante, y Mishra lo mir贸, pero cuando vio el rostro de su hermano severo y enojado, el resplandor ya los hab铆a consumido a ambos. Y luego se hall贸 en otro lugar.

Su pie cruji贸 y bajo sus pies hab铆a un peque帽o juguete de oro. Tenia forma humana, hab铆a roto sin querer el brazo de la figura y su rostro se hab铆a paralizado en un grito.

El suelo estaba cubierto de peque帽as figuras gritando. Algunas eran humanos, pero hab铆a tambi茅n orcos, elfos, enanos y minotauros. Trato de moverse sin pisarlos pero eran demasiados, se fij贸 que incluso los que no pisaba ten铆an la expresi贸n en el rostro de estar chillando. Avanz贸 apart谩ndolos, asegur谩ndose de no ser 茅l, parte de quien provocaba mas da帽os.

 

Mishra descubre el mal de Pirexia

saga de urza

 

Sigui贸 avanzado y ahora llego a un sala donde pudo ver unos nichos, cada uno con un espejo, en el primero hab铆a una forma humana. No, era una forma solo humanoide, desnuda. Parec铆a que giraba convirti茅ndose en una raza, luego en otra, luego cambiando a otra. Llego al final de las transformaciones y comenz贸 de nuevo el ciclo.

Mishra pas贸 al segundo espejo y vio otra figura. Esta llevaba armadura, o lo que parec铆a una armadura, pues cambiaba de forma de una a otra, Mishra se dio cuenta que la armadura era parte misma de la criatura.

Mishra sinti贸 una oleada de emoci贸n, de repente, 茅l sabia lo que las maquinas de la caverna significaban. Pod铆an transformar la piel y la piedra en otras cosas. Ellos pod铆an mejorarse a si mismo, pod铆an construir cosas. Corri贸 al siguiente espejo haciendo caso omiso a los juguetes de oro a sus pies.

Era otra estatua cambiaformas, pero tenia mas armas. Tenia tambi茅n cuernos. Cambi贸 de forma lentamente y pudo ver como huesos oscuros sobresal铆an de la carne hacia el aire libre, como oscuras agujas de poder.

 

Mishra descubre un poder

Mishra se paso al espejo de al lado. Aqu铆 no hab铆a mas que una figura que no cambiaba. Su piel de escamas como un lagarto, negras, solo atravesadas por los huesos que sobresal铆an a su carne. Su cara estrecha como la de un lobo y su boca abierta llena de dientes afilados. Sus ojos cerrados y encima de su cabeza un gran par de cuernos de antilope, alrededor de ellos un nido de alambres parecidos a gusanos enterrados alrededor del cr谩neo de la criatura, flu铆an como trenzas de color sangre.

Entonces la estatua abri贸 los ojos, y Mishra dio un paso atr谩s. De repente fue consciente que no estaba viendo una imagen, sino un ser vivo, que lo estaba viendo a 茅l.

El ser levant贸 la mano y toc贸 el pecho, haciendo Mishra lo mismo. Sus dedos rozaron algo suave y extrajo una joya grande irradiando un espectro de colores.

La criatura se levant贸 y toco con la palma de la mano su lado del espejo. A pesar de si mismo, Mishra sinti贸 que hacia lo mismo en respuesta a lo que hacia la criatura. El demonio de metal, hueso y cuero sonri贸.

Alguien lo llam贸 por su nombre, se alejo del espejo y… despert贸 en el suelo de la c谩mara. Su mano aferraba la otra mitad de la piedra de poder.

En la distancia Mishra escuch贸 el sonido de pasos met谩licos contra la piedra.

 

Los Vigilantes Dormidos

Tocasia vio a Urza y Mishra, cada uno portaba una mitad de la piedra de poder en sus manos, a diferencia de las encontradas en las excavaciones estas parec铆an conservar todo su brillo y energ铆a. Ambas brillaban y alternaban colores, mientras la de Urza parec铆a predominar el color rojo, en la de Mishra parecia hacerlo el verde.

La cara de Urza estaba tan p谩lida como al de un fantasma, 鈥溌 qu茅 pas贸?鈥, dijo sin aliento.

鈥淟a joya de poder esplot贸鈥, dijo Tocasia. 鈥淭ienen los fragmentos en sus manos.鈥

Mishra se帽alo a su hermano. 鈥溌u茅 su culpa!鈥

鈥溌o estaba tratando de detenerte!鈥 , estall贸 Urza.

聽鈥溌asta!鈥 , grit贸 Tocasia, 鈥溌scuchen.!鈥

Ambos j贸venes se detuvieron y escucharon lentos y r铆tmicos sonidos de pies met谩licos contra la piedra. Numerosos e implacables, los pasos eran pesados y se o铆an cada vez mas cerca.

De repente asomaron formas en el otro extremo de la c谩mara, Tocasia no recordaba que ah铆 hubiese una puerta antes, los Su-chi, guardianes de los Thran, con sus caras lupinsa y sus rodillas montadas hacia atr谩s. Aunque parec铆an pesados, se mov铆an con rapidez, y se lanzaron contra el tr铆o.

鈥溌uyamos!鈥, grit贸 Tocasia.

鈥溌o!, creo que pueda manejar esto鈥, dijo Urza. Su joya parec铆a brillar mas a medida que hablaba, la sostuvo frente a 茅l y se lanz贸 un rayo que ba帽贸 a los 6 Su-chi. Estos dudaron, bebiendo del resplandor, Luego reanudaron la marcha.

Urza y Mishra

El colgante que cuelga de la criatura es la piedra de Poder de Mishra.

 

鈥溌e est谩n聽moviendo mas r谩pidos, les has hecho mas fuertes!鈥

Mishra levant贸 su piedra y una luz golpe贸 la cabeza de un Su-chi, el artefacto vigoroso un segundo antes se hundi贸 notablemente, como si algo hubiera absorbido su vitalidad, haciendo que tropezara con las anteriores. Esto no las detuvo pero consigui贸 ralentizar las.

Urza y Mishra

La mano de Urza tomando en su poder la Piedra de Poder.

La Huida

Tocasi, Urza y Mishra corrieron por los pasillos, a Tocasia parec铆a se le iba a salir el coraz贸n. Mas artilugios mec谩nicos luchaban por ponerse en pie, pero estaban demasiado estropeados para ello. En un momento dado, un Su-chi atrapado, escap贸 de su prisi贸n y se lanz贸 hacia ellos, Mishra alzo su piedra y el rayo de color jade hizo explotar al Su-chi. Tocasia se lamento en no poder pararse a examinar mas a fondo a la criatura.

Los Su-chi se perdieron de vista, pero aun pod铆an o铆rse el estr茅pito de sus pasos, llegaron a la entrada de la cueva, pod铆an ver la luz natural, estaban a salvo. Pero una sombra grande se pod铆a ver cerca de la entrada, algo grande estaba esperando. El p谩jaro Roc se alzaba sobre la caverna y espera como un b煤ho acechando a un roedor en su madriguera, Urza y Mishra maldijeron.

鈥溌 D茅jame probar!鈥, dijo Mishra, y alz贸 su piedra contra el Roc, el gran p谩jaro dio un grito tremendo y se alejo un centenar de metros, donde se detuvo de nuevo.

鈥溌 C谩ete maldito!鈥, dijo Mishra entre dientes.

鈥淟o estas debilitando, pero no es suficiente, es demasiado grande鈥, dijo Urza

鈥淰iene compa帽ia鈥, dijo brevemente Tocasia, cerca de la entrada pod铆an verse de nuevo acerc谩ndose a paso lento los Su-chi.

Urza se quedo mirando los restos del nido de ara帽as de metal, situado al pie de la colina.

鈥淢ishra toma a Tocasia y corre hacia el Ornitoptero. No dejes de correr hasta llegar all铆鈥

鈥淧ero el Roc…鈥澛

鈥淒eja que el Roc sea mi problema鈥, dijo Urza y salto hacia la luz del sol.

El Roc sigui贸 a Urza en cuanto apareci贸 por la salida de la caverna, su pico de buitre serpente贸 intentando atraparlo, pero Urza fue mas r谩pido. En un segundo se arrojo entre los restos de la ara帽a de bronce. En lo que el Roc met铆a sus fauces entre los restos intentando comerse de un solo bocado a Urza.

 

pirexia

驴Podr谩n nuestros hermanos favoritos Urza y Mishra salir sanos y salvos de las Cuevas de Koilos? Lo veremos el Martes que viene en el pr贸ximo art铆culo.

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